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miércoles, 15 de febrero de 2012

Un poema de Francisco Alba (Antología, XXVII)




                   SOLDADO


Iba masticando un trozo de carne que no quería comer.
Buscaba cómo deshacerme de él.

Mugía el toro de Falaris dentro de mi cabeza española.
Me dieron de baja en la Seguridad Social.

Al lado había unos rusos. Me aparté para tirar
el bolo de carne y entonces un ruso acercó un platillo.

Se parecía a un árbol muy pobre que conocí.
Metí mis entrañas dentro de un armario de trajes de lujo.

El ruso estiró el brazo creyendo que le daba una limosna:
lo que dejé en su mano fue el trozo de carne. 

Yo era un soldado alemán. Ellos querían vengarse
por el insulto y me buscaban. Pero había un crematorio.

                                                           ©    Francisco Alba