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viernes, 24 de marzo de 2017

El libro de Teluria, (VI)

Para leer sobre Teluria pulsar:

El libro de Teluria (I)

El Libro de Teluria (II)

El Libro de Teluria (III)


Purcell: Lamento de Dido


11

Nos dimos todo cuanto pueden darse
quienes quieren ser dioses para el otro,
 y construimos tantos paraísos
que se transfiguraron nuestros cuerpos
en materia inmortal.
                                   “Soy un fragmento
del cosmos, y jamás podré morir
porque la muerte es otro nacimiento;
pronto seré una estrella”.
Como ofrendas del alma, nos decíamos
en mitad del amor susurros, sueños.
Y miro el alto cielo cada noche,
ahora, con los ojos enredados
entre los astros por si reconozco
tu mirada diciendo que me esperas.
         
  
12    

  Ruinas son las que fueron monumento 
  de la memoria alzada a la belleza,
  tumba y ceniza el fuego y la oquedad
  que aquella tarde nos brindó la lluvia.
  La piedra rota y la marchita hoguera
  no recuerdan la historia de una noche
  en la que se encendieron nuestros cuerpos
  bajo el agua celeste que inflamaba
  el furor del abrazo.
                                      Miro ahora
  la tierra gris, las hojas calcinadas,
  y sé que ahí yacen nuestros sueños rotos,
  en la silueta que grabó el amor
  como un bajorrelieve sobre el tiempo.
  No escucho las palabras susurradas
  ni brilla aquel fulgor.
                                      Pero quisiera
  desesperadamente haber sabido
  que la felicidad consiste sólo
  en vivir cada instante como si fuera el último.


jueves, 23 de marzo de 2017

Historia de la Humanidad.

Prokofiev: Alexander Nevsky


Esta mañana he contemplado el páramo
y me he decidido a recordar 
al otro que yo fui:


1.- Aquel hombre salió de la caverna y reunió a otros hombres en el llano. Entre todos aprendieron definitivamente que la mejor felicidad en un mundo de infelicidades es saber, conocer, comprender: porque sabiendo es más fácil elegir evitando el riesgo del error. 
2.- Se alzaron academias, pensamientos, universidades. Y todo era concordia.
3.- Pasaron los milenios y cambiaron las cosas. Incluso el corazón olvidó la alegría de la Naturaleza y quiso conquistarla para sentir la lujuria del poder y tener algo sobre lo que ejercitarlo. 
4.- De ahí se pasó a poseer hombres. Para ello se idolatró la materia. El proceso de aprendizaje y comprensión del mundo y la existencia derivó en oscuras estrategias.
5.- Primero se potenciaron las tecnologías como si fueran dioses. La enseñanza mató la educación cuando se desterraron las humanidades: entonces todas las circunstancias del hombre suplantaron sus esencias. 
6.- Desaparecidos los estudios y conocimientos que muestran la concordia humana -los que enseñan al hombre a responder sus preguntas ante los enigmas y valores de la vida-, aparecieron especializaciones que no se sustentaban en un conocimiento raigal y comprensivo del mundo, la libertad y la responsabilidad. 
7.- El que estudiaba el corazón apenas conocía los anhelos y fracasos que conforman su sustancia, y se limitaba a escudriñar sus tejidos. 
8.- En el quirófano social los pacientes pasaron a ser considerados clientes. Las vocaciones fueron llamadas profesiones. El individuo se convirtió en masa; y esta, en carne de cañón. 
9.- Algunos homo sapiens consiguieron rodearse de expertos en promesas y alcanzaron el poder más indigno. Y como fueron muchos los que, ante las turbulencias del vivir, se sentían esclavos del destino, adjuraron de su voluntad: crearon los tiranos. 
10.- Fue entonces cuando se asomaron todos los infiernos.


miércoles, 22 de marzo de 2017

Inolvidabilidad.


Glass

Hay quienes apenas pueden olvidar lo que han vivido, como le ocurría a Borges el memorioso y a los memorillas del Siglo de Oro, que pirateaban las obras de Lope aprendiéndolas en el estreno e imprimiéndolas pocos días después.
     Ciertamente, las cosas se pegan a la memoria y a veces no se pueden olvidar aunque se quiera: fechas, datos... se adhieren como obstinadas lapas y reverberan un día y otro mes y otro año, multiplicado todo, además, por la libre asociación de sus elementos. 
Pero la sabia memoria es aquella que desecha lo yermo y elige cuanto es fértil. Luego, la inteligencia y la sensibilidad construyen su edificio y, así, nuestra vida es lo que recordamos de ella, lo que el anhelo y el desengaño han filtrado de cuanto constituyó alguna experiencia.
     Memoria negativa, memoria positiva, optimismo y pesimismo: somos nuestro inconsciente, y pocos aprendizajes nos enseñan a ordenar esa amalgama de ángeles y diablos que vamos almacenando en las sentinas de nuestra personalidad. 



martes, 21 de marzo de 2017

Canción de la Bienamada.



Fragonard: La carta


Fragonard

Canción de la Bienamada

Qué glorificación de los sentidos
saber que soy amada, que alguien sueña
con una vida plena porque existo.
Todo exige una causa y todo tiene
su consecuencia: ¿y yo
inspiro amor, el gozo más sublime?
¿Cuál es el sortilegio, el milagroso
tañer de las campanas que me dice
que un corazón sonríe porque ve
a través de mí el cosmos?
¿Y qué merecimiento tengo sino
preferir el asombro de la vida,
el esplendor a la fugacidad,
y cantar el fulgor de las criaturas?
Acaso todo es sueño y esos ojos
que se llenan de júbilo al mirarme
me inventan; y tal vez,
cuando yo amo, embellezco a la criatura
por la que siento que la vida tiene
al fin sentido, dicha plena, luz.
¿Mas por qué hacer preguntas que destruyen
el sentimiento, si es mejor vivirlo,

y tendrían respuestas imperfectas?
Me quedo con lo exacto: ¡Qué
dulce satisfacción de los sentidos
saber que solamente por amar
alguien errante encuentra
el íntimo lugar del regocijo!

                                                                              Ir a

Böcklin: La isla de los muertos

Kokoschka: La novia del viento

Eduardo Lastres: La puerta del milenio

lunes, 20 de marzo de 2017

Esencias, circunstancias


Geminiani: Variaciones

Dice Aristóteles que la Poesía muestra las esencias y la Historia las circunstancias.
     Podemos ahondar: la Poesía, la Música y la Pintura nos dicen qué siente el hombre; la Historia nos cuenta la biografía del tiempo; la Filosofía y Sicología nos dicen cómo mejorar la biografía íntima y universal; las Ciencias, cómo vivir mejor físicamente...
     Es verdad que hay más libros malos que buenos, y que el peor libro es el que nos impide leer otro bueno. Por eso hay que aprender a abandonar la lectura en cuanto detectamos la miseria que nos da. 
     El mal libro lo potencia el lector conformista, así como el bueno lo hace el lector exigente y esquivo de frivolidades, que obliga al autor a esforzarse. Pero hoy el "buen libro" lo hace el público, autodidacto en mentecateces a través de la educación en el bienestar efímero.
     Mejor es leer algo que nada; pero eduquemos el gusto exigiendo inteligencia y sensibilidad en las páginas. Valle-Inclán decía que se había puesto a escribir para que hubiese algo bueno que leer. Y Cervantes quiso evitar los malos libros escribiendo uno que los superara.


domingo, 19 de marzo de 2017

De la enseñanza

Rimsky-Korsakov: Canción india

La política educativa no puede ser solo una educación politizada. Se necesitan legisladores experimentados en las aulas y no solamente en la virtualidad de los despachos. Ningún alto cargo competente se toma en serio que la educación es el fundamento de la construcción de la persona y de la casa del pueblo.
     Quienes diseñan la enseñanza trazan teorías que tienen poco que ver con la realidad: construyen utopías y distopías que se convierten en hecatombes y catástrofes.
    A veces siento que la inteligencia legislativa sobre la docencia ha convertido al hombre en el único ser que evoluciona hacia la imperfección. 
     Posdata: 1) El ministerio de incultura me recuerda a Poncio Pilatos, siempre tan higiénico y dispuesto a lavarse las manos sin habérselas manchado en el trabajo. 2) Si Jesucristo entrase hoy en las aulas, por muy bondadoso que fuera, no diría con los brazos abiertos "dejad que los niños se acerquen a mí": a menos que deseara ser crucificado antes de tiempo.

sábado, 18 de marzo de 2017

Prestidigitaciones



Verdi / Abbado: Dies irae

Demasiados poemas y poca poesía hay en los anaqueles.
Nada vale el poema que no puede consolar al triste, hacer que quien ama se comprenda mejor a sí mismo y sienta que también otros sintieron como él, nutrir de mayor alegría al que está alegre, ayudar al lector a identificarse. 
Nada vale la elegía que no consigue abrazar a quien ha perdido un ser amado, ni la oda que no alumbra más el corazón de quien ya sonríe ...
De nada vale la prestidigitación verbal -musical, pictórica...- si no tiene como finalidad la superación o consuelo de la condición mortal que todo arte debe tener.