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jueves, 22 de junio de 2017

Para que el amor perdure


Clara Wieck: Variaciones sobre un tema de R. Schumann

Cartas a El-la:

No creas que el enamoramiento tiene que ver con el amor; todo lo contrario. Nada cuesta enamorarse: el enamoramiento es una "actividad" pasiva, una fascinación. No todos saben convertir ese espejismo en amor. Amar es una actividad voluntariosa. Y solo cuando dejas de gozar el enamoramiento estás en condiciones de amar. Enamorarse es inventar al otro; amar, reconocerlo como ser real y digno.

     Demuéstrale tu amor, pero díselo también. En el amor, la palabra es la mejor caricia.

     La mejor arma del que ama es hacer ver que la dicha del otro es causa de la propia.

     Confía en que cuanto te dice es para tu bien, como lo que le dices es para el suyo.

     Dale todo cuanto esperas que te dé y serás el más rico de los dos.

     Procura una satisfacción recíproca.

     Si te esfuerzas en hacer feliz el instante, el tiempo parecerá solo un instante.

    Si quieres que te comprenda, empieza por comprender.

     Si aconsejas más de dos veces para mejorar cualquier virtud, la tercera convertirá la virtud en un defecto y a ti en un criticón.

     Tiende puentes para acercarte y para que el otro pase; pero no te excedas porque se entenderán tus puentes como acosos.

     Primero debes saber exactamente qué es lo que quieres, y luego qué estás dispuesto a hacer para conseguirlo.

     Todas las historias de amor empiezan y terminan. Lo importante es que no las mate uno de los dos.

     Por muy importante o urgente que sea algo, la prisa por resolverlo transformará la conversación en disputa.

     Todos tenemos un espacio interior -y a veces físico- incompartible. Respétalo.

     Sé tolerante o estarás predicando que no te toleren.

     Si destruís algo hoy, reconstruidlo antes de que anochezca.

     Es falso que no se pueda convivir hasta la muerte. Lo que es cierto es que nadie puede vivir con otro si antes no ha aprendido a vivir consigo mismo.

     Antes de decidir algo definitivo piensa que el único viaje que importa es el viaje interior: allí es donde te estás esperando cada día. Y no es bueno hacerlo siempre en soledad.

miércoles, 21 de junio de 2017

Alrededor del amor, 8

Strawinski: La sacré

10.- El choque de los cuerpos.-
Mary Shelley, a los 16 años, escribía: "...sintiéndome realmente viva, amada". Y no se equivocaba en su identificación de vida con amor. Porque el amor es la confluencia de sentimientos y pasiones, fiebre tumultuosa y espasmódica que solo halla descanso al consumirse en el fuego que la incendia. La imantación recíproca que ejercen la masculinidad y la feminidad es la prolongación de la fuerza genesíaca del macho y de la hembra que liberan su energía agresiva en el orgasmo, liberación imprescindible para el mantenimiento del equilibrio biológico: porque, sin duda, la identidad de la especie homo sapiens es la de “ente sexual pensante”, “ente perpetuador de sí mismo”, antes que ninguna otra cosa. El ser humano ha heredado de ese vigor fungible la necesidad de perpetuación como aceptación por parte de la Vida de que el “ser sexual” es un ser que se realiza y cumple con su significado cuando forma parte de la cadena de la supervivencia: cuando mediante la eyaculación y recepción del semen -la fertilización- se prolonga en el otro, que es un yo inmerso en la inconmensurable carrera de relevos que es la existencia y es la Humanidad. Porque en los genes se agrupa la materia, la sustancia, la esencia. Véase cómo, exaltando la sexualidad, el amor nace de ella, en este poema de Diego Torres
          Dama de la mirada luminosa: 
          cómo golpea el viento tus caderas 
          desnudas junto al mar, 
          que guarda su fulgor bajo tus párpados; 
          arrecifes de luz rasgan tu piel 
          y te abrazan las olas 
          persiguiendo la cópula infinita. 
          Tus pies errantes trazan en la arena 
          huellas de antiguos peces, 
          sirenas diluidas, geometrías,            
          fábulas de coral, astros de fuego. 
          Hay en tus labios pájaros, 
          frutos y laberintos. 
          Te persigue el océano amoroso, 
          la lluvia interminable te persigue. 
          En tus ojos la noche 
          se llena de caminos: 
          mientras gira la luna 
          -doblándose en tus senos-, 
          tu cabello derrama su azabache 
          sobre mi rostro: y nazco 
          cuando llega el amor desde tu sexo.

  Ahora bien: cuando la inteligencia necesitó crear la reglamentación social y de esta se derivó la intolerancia, lo que era pura biología, estado natural y orden sin caos, se vio afectado por la razón, represora o controladora. Y propuso un orden generador de caos, porque la animalidad entró en conflicto con la racionalidad. Entonces se bifurcó la mente bajo el peso del cuerpo: se espiritualizó para sobrevivir o mantener vigentes, aunque clandestinados, los instintos sicofísicos desterrados al subterráneo de la conciencia: y la concupiscencia se convirtió en sublimación, inalcanzabilidad, trovadorismo, misticismo: al fin y al cabo, ancestrales eran los ritos religiosos a la fecundidad agrícola y humana (y así lo grita el ritmo genesíaco de La sacré du Printemps de Strawisnki), y la carnalidad fue considerada un agravio, un pecado, un ostracismo y un tabú. 


lunes, 19 de junio de 2017

Audiopoemas: Lejana


Cadáveres de sueños

Brizó Amor mi existencia y fuiste tú
el rostro del amor. Y nos amamos 
entre cielos e infiernos. Unas veces
nos dábamos las rosas de la vida,
y otras veces tan solo sus espinas.
Pasa el tiempo igual que un manantial
cuyas aguas se abrasan en los labios
que no saben beber. Tal vez estés 
asomada al recuerdo, como yo
que oteo el horizonte y nada encuentro.
Lejana estás... junto a mi corazón, 
también lejano. Ya solo me quedan
ruinas de la memoria 

cadáveres de sueños.

sábado, 17 de junio de 2017

Hitchcock: Encadenados

¡Qué grande es el cine!
Encadenados

Intriga, romance: Hitchcock

viernes, 16 de junio de 2017

El abrazo a los euros

Orff: Fortuna Imperatrix Mundi

(Este cuenticidio pudiera intitularse "Cuánto vale el amor". Y cualquier parecido con la realidad es puro intento de que lo sea).

Tras muchos años de convivencia, Vania le dice a Vanio (en otras ocasiones es Vanio quien se lo dice a Vania) que no va a quedarse a ver cómo muere, y que se marcha a buscar mejor vida. 
     Vanio le dice a Vania (insisto en que en otras ocasiones es Vania quien le dice a Vanio) que claro está que puede irse, pero que pague lo que le corresponde de la vivienda de la que son copropietarios.
     "Ah, no", dice Vania (o Vanio). "Eres tú quien tiene que compensarme económicamente porque te quedas con toda la vivienda para ti solitamente". 
     Vanio (o Vania) contesta que "Ningún juez te negará -si halla causa suficiente- tu derecho a ser egoísta e irte en tiempo de vacas flacas, siempre que ofrezcas una solución y no causes daños de ningún tipo a nadie. ¿No sabes qué es la responsabilidad?".
     Vania (¿O es Vanio?), contumaz y con falta de neuronas, insiste: "¡Me tienes que compensar con tropecientos mil euros!"  
     Vanio (¿Será Vania?), finalmente, y sabiendo que la insensatez es una enfermedad incurable, dice a Vania (o Vanio):
- Esta es la realidad que no quieres aceptar:
     1.- Como eres tú quien incumple y crea el problema, también eres quien debe resolverlo y afrontar las consecuencias; es decir: que mientras no demuestres lo contrario, tú eres copropietaria, cohipotecaria y codeudora (léase también en masculino). 
     2.- En tanto que lo seas, debes pagar cuanto te corresponde (hipoteca, IBI, nuevos catastros, comunidad…)
     3.- Para dejar de hacerlo tendrás que demostrar que no eres copropietaria ni cohipotecaria (masculínese, igualmente).
     4.- Por lo tanto, hasta ahora debes cuanto no has pagado: unos dostropecientos mil euros de cuotas y los daños y perjuicios que has ocasionado y ocasionas a la otra persona a la que dejas sola frente a la deuda.
     5.- Por último: tras ponerte al día, busca una solución satisfactoria para todos, no una imposición tan fuera de lugar como que eres tú la perjudicada y no la perjudicadora (vuelva a masculinizarse): y agradece que yo no te haga pagar compensatoriamente por  aceptar esa solución.



jueves, 15 de junio de 2017

La utopía de las urnas



        La muchedumbre siempre es analfabeta a su pesar: el "pan y circo" del que hablaba Juvenal es su educación y su cultura. Y desde ella observa, juzga y elige. 
       Votar es un derecho que se nos entrega al nacer: pero deberíamos educarnos para ejercerlo; simplemente porque nuestro voto no nos afecta solo a nosotros, nuestra minoría de uno, sino a esa mayoría tras la que nos amparamos y en la que, tristemente, nos escondemos. 
     ¿No debería todo aquel que se sabe ignorante de la sensatez (pero esto ya significa una sabiduría) renunciar a su derecho a elegir, puesto que desconoce cómo elegir bien? Se acabó el sueño de una persona, un voto. ¿Pero quién sino uno mismo será el juez que determine si debe abstenerse de tal derecho?
        Ahora que las masas asoman por el horizonte, eufóricas y agresivas, no hay que olvidar que lo importante no es participar, sino la calidad y responsabilidad de la participación. Que no es igual que triunfe el pueblo que el populacho. Y que las utopías no se alcanzan con incultura; ni con euforias.

miércoles, 14 de junio de 2017

Visión desde el Congreso


Beethoven: "Heroica"

Hace unos cien mil años, un centenar de cromañones salió de los páramos de África. Aquellos cien prehumanos se han multiplicado y suman hoy los ocho mil millones de cerebros diferentes, cada uno con un criterio propio, que deben encontrar la forma de convivir.
      ¿Cuál es el método idóneo para la convivencia? ¿La élite o la muchedumbre? Desde la Antiguedad se ha debatido sobre la mejor forma de gobierno: la oligarquía o la democracia, la minoría o la mayoría.
        Primero gobernaban unos pocos, imponiendo, a imagen de los dioses, la dictadura y la sucesión de la sangre imperial. Hoy al gobernante lo eligen sus conciudadanos: cada criterio un voto. ¿Ha desaparecido por eso la dictadura? ¿Es la multitud mejor gobernante y consejera que el consejo y gobierno de los individuos, si estos son responsables? 
      Pues eso es lo que en buena medida se hace hoy: el ciudadano elige a sus representantes: y estos, dictatorialmente, solo se representan a sí mismos. ¿Ha cambiado algo? ¿No continúa una minoría en el poder, aunque esa minoría la haya elegido la mayoría (que, tristemente, suele contentarse con el "pan y circo" porque a eso la han enseñado)?